¡Hola! Me llamo Miranda y el 13 de agosto de 2020 me diagnosticaron una leucemia mieloide aguda. Tenía 20 años. En noviembre de 2021 me tuve que someter a un trasplante de médula ósea de mi padre para poderlo superar. Fue un palo tanto para mí como para familia. Estuvimos más de un año de mucho sufrimiento y muchos tratamientos, pero también de mucho autoconocimiento
Estoy muy agradecida a todos los profesionales que han estado a mi lado para sacarme de lo peor, por su dedicación incesante para que pudiese dejar atrás mi leucemia, por haberme apoyado y cuidado tanto con el herpes cerebral que le siguió y que me tuvo en la UCI.
Gracias por ayudarme a empezar de cero en todo: a caminar, a hablar, a comer…Gracias por haber aguantado mis malas contestaciones de mi yo cansada de estar ahí, cansada de sentir como si los días no pasaran…Y también, gracias porque, aparte de cuidar de mí como increíbles profesionales, os habéis convertido en parte de familia y amigos. Gracias, gracias y siempre gracias.
Gracias a mis padres por estar ahí, día y noche, en todo momento. Gracias por ser vosotros. Gracias, papá, por haberme regalado esta segunda oportunidad. Gracias, mamá, por ser mi pilar, por aguantar todas esas noches sin dormir, de fiebre, de no saber dónde estaba, por estar allí para darme ánimos y relajarme.
Creo que queda bastante claro que no tengo otras palabras que no sean de amor y agradecimiento. Las últimas van para la Fundación Josep Carreras: GRACIAS. Sin todo vuestro trabajo y dedicación, yo no estaría aquí.